"Haced lo que Él os diga"
06/10/2015Formación
En estos días que se cumplen ya seis meses de nuestra primera Estación de Penitencia a la Santa Iglesia Catedral, os transcribimos la homilía que nuestro párroco y director espiritual Rvdo. Padre D. Santiago Correa pronunció desde el altar del primer templo de la diócesis, tras la lectura del evangelio de las Bodas de Caná:
Lectura del Santo Evangelio según San Juan.
A los tres días, había una boda en Caná de Galilea, y la madre de Jesús estaba allí. Jesús y sus discípulos estaban también invitados a la boda.
Faltó el vino, y la madre de Jesús le dice: «No tienen vino». Jesús le dice: «Mujer, ¿qué tengo yo que ver contigo? Todavía no ha llegado mi hora». Su madre dice a los sirvientes: «Haced lo que Él os diga». Había allí colocadas seis tinajas de piedra, para las purificaciones de los judíos, de unos cien litros cada una. Jesús les dice: «Llenad las tinajas de agua». Y las llenaron hasta arriba. Entonces les dice: «Sacad ahora y llevadlo al mayordomo». Ellos se lo llevaron. El mayordomo probó el agua convertida en vino sin saber de dónde venía (los sirvientes sí lo sabían, pues habían sacado el agua), y entonces llama al esposo y le dijo: «Todo el mundo pone primero el vino bueno, y cuando ya están bebidos, el peor; tú, en cambio, has guardado el vino bueno hasta ahora».
Este fue el primero de los signos que Jesús realizó en Caná de Galilea; así manifestó su gloria y sus discípulos creyeron en él. Después bajó a Cafarnaún con su madre y sus hermanos y sus discípulos, pero no se quedaron allí muchos días.
Palabra de Dios.
Queridos cofrades de la Hermandad del Nazareno Redentor del Mundo y Nuestra Señora Mediadora de la Salvación.
Acabamos de leer el evangelio de las Bodas de Caná. En el aparece la figura de la Virgen en el desempeño de una gran misión: la de ser intercesora ante Dios de los problemas de los hombres.
Acoge en su seno a Dios hecho hombre, lo da a luz, lo alimenta, lo presenta en el Templo, lo sigue durante su vida pública, lo acompaña en el Calvario, lo llora ante el sepulcro y siente una inmensa alegría el día de su resurrección. Son los misterios gozosos, dolorosos y gloriosos.
La iglesia nunca ha dudado en atribuir a la Virgen una parte muy importante en la obra de la Salvación. De aquí los títulos con los que el pueblo cristiano ha invocado a la Virgen como Intercesora, Abogada, Auxiliadora, Socorro, Mediadora. Todos vienen a significar lo mismo: la Mediación de María.
En realidad el único mediador es Cristo, pero así como el sacerdocio de Cristo es participado por los ministros de la Iglesia, así la Virgen María participa de la Mediación del Redentor.
Pero volviendo al evangelio de las bodas de Caná, la Virgen María consigue de Jesús su primer milagro en la tierra. Un milagro de lujo ante una situación complicada. Y a su vez pronuncia unas palabras que son las últimas que conocemos de María: “Haced lo que Él os diga”. Es el gran consejo que la Virgen da a los cristianos.
El sentido de esta estación penitencial es el de obtener, gracias a la Mediación de María, la benevolencia de Dios. No nos podemos olvidar de que somos pecadores y necesitamos el perdón de Dios, pero como no lo merecemos acudimos a la Virgen y le decimos “ruega por nosotros pecadores ahora y en la hora de nuestra muerte”. Y esta es la Mediación de la Virgen. Ella desde el cielo ruega por nosotros, recoge nuestras penas y debilidades y las transforma en esperanza y alegría.
La historia de la viejecita que entra en el templo llorando, reza ante la Virgen y sale del templo sonriendo. Los sufrimientos de los seres humanos reflejados en las lágrimas de la Virgen que llora, se transforman en la alegría de los que rezan.
Para terminar no nos olvidemos del encargo de María “Haced lo que Él os diga”. Es decir conocer bien el evangelio y vivir de acuerdo con las enseñanzas del Señor.
Que así sea.
Venerable Hermandad de Nuestro Padre Jesús Nazareno Redentor del Mundo y Nuestra Señora Mediadora de la Salvación
Parroquia de San Patricio de Málaga





