¡Feliz 2018!


Hermanos, se marcha ya un año irrepetible para nuestra Hermandad de la Mediadora. 2017 va a quedar en la historia por uno de los acontecimientos más importante de la Semana Santa: la primera estación de penitencia del Redentor del Mundo.

Mucho, mucho ha sido el trabajo realizado para que Málaga pudiera ver al Redentor por sus calles. Todos los cofrades quedaron impresionados por la imponente figura del Nazareno entronizado en sus andas de madera noble. Nunca antes el abrazo de la cruz había llegado a la catedral de nuestra ciudad y nosotros, los hermanos de la Mediadora, hemos engrandecido a nuestra Semana Santa y a nuestra iglesia diocesana con la incorporación de tan devota imagen.

También guardaremos 2017 en nuestros anales como el año en el que las puertas de nuestro templo se volvieron a abrir. Una noticia que, tras casi cinco años de espera, fue recibida con una inmensa alegría no solo por todos los hermanos, sino por toda la comunidad parroquial, la feligresía y los miembros del Ave María.

Como no, y de la misma forma que salen adelante todos los proyectos en nuestra hermandad, el desalojo total de la iglesia así como los preparativos de la reapertura han supuesto un gran trabajo que abordamos con la mayor de las ilusiones.

Para 2018 y siempre con el esfuerzo por bandera, hemos de concienciarnos de la necesidad de trabajar para que la casa de hermandad sea una realidad lo más cercana posible. Las limitaciones de nuestras dependencias, la precariedad e incomodidades del tinglao y la cada día más activa participación de los hermanos, especialmente los jóvenes y los hombres de trono, hacen que esta meta sea un objetivo en el que centrar nuestros principales recursos.

Sea este año que ya entra tan venturoso como ha sido el que se nos va. Feliz 2018.

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