Los siete dolores de la Virgen en la actualidad. Iconografía de la candelería del trono de la Santísima Virgen Mediadora. Año 2022

Como todos los años nuestra Venerable Hermandad estrena la historia iconográfica en las velas más cercanas a la imagen de la Virgen en su trono. Siempre han conmemorado alguna efeméride propia del año en cuestión o ha incidido en el tema mariano y eclesial que se ha considerado por el autor de los mismos, nuestro hermano Salvador De los Reyes. 

Este 2022, año histórico por numerosas razones, especialmente tristes y desoladoras, se muestra una iconografía que pretende hacer reflexionar sobre los males del mundo actual y nos invita a orar con fe ante nuestra Madre y Mediadora por la transformación de nuestros corazones

La devoción a los Siete Dolores de la Virgen ya consta en los escritos eclesiásticos del siglo VIII, en referencia a la participación de la Madre de Dios en los dolores del Crucificado. Pronto se compusieron himnos con los que los fieles manifestaban su acompañamiento a la Virgen Dolorosa.

La fiesta empezó a celebrarse en occidente durante la Edad Media y por ese entonces se hablaba de la “Transfixión de María”, de la “Recomendación de María en el Calvario”, y se conmemoraba en la víspera de la Pascua. En el siglo XII los religiosos servitas celebraban la memoria de María bajo la Cruz con oficio y Misa especial. Más adelante, por el siglo XVII se celebraba el domingo tercero de septiembre.

El viernes anterior al Domingo de Ramos también se hacía una conmemoración a la Virgen Dolorosa, festividad conocida popularmente como “Viernes de Dolores”. Benedicto XIII extendió universalmente la celebración de este Viernes en 1472 y en 1814 el Papa Pío VII fijó la Fiesta de Nuestra Señora de los Dolores para el 15 de septiembre, un día después a la Exaltación de la Santa cruz.

Pero, ¿cuáles son los misterios a rezar en la corona dolorosa, vía sacra para meditar la participación de María Mediadora en la vida, pasión y muerte del Redentor del Mundo?

Son siete como ya hemos dicho: La presentación del Niño en el templo, la huida a Egipto, el Niño perdido, Jesús camino del Calvario, el Señor muere en la Cruz, el Hijo de Dios en los brazos de su madre, el santo entierro de Cristo. 

La Virgen Mediadora este año va a lucir los siete dolores, pero son los dolores actuales, los que nos roban la paz y nos hace la vida “un valle de lágrimas”. En estos dolores del siglo XXI, del año 2022, que todos sentimos como nuestros, tenemos la certeza como hijos enamorados de la Madre del Redentor, que Ella, nuestra Mediadora, todo lo guarda en su corazón. Y que está presente siempre en nuestras vidas con los brazos abiertos, para conducir al cielo nuestras oraciones, sin dejar de ser una de nosotros, sin dejar de llorar y sufrir por y con nosotros. 

Los siete dolores actuales que sufre el mundo y que nuestra Madre encierra y guarda en su corazón clavado de puñales, aparecen reflejados de la siguiente manera:

El primer dolor lo representa nuestra propia Virgen Mediadora, que se eleva en su trono con un puñal en su corazón. Ese puñal fue realizado con las donaciones y joyas de sus devotos que, a modo de exvotos, ofrecieron sus recuerdos áureos a la Virgen. En ese puñal van nuestros dolores íntimos, privados, los de cada cual, los que solo la Virgen y nosotros conocemos

Desde la imagen ya se irradian a las “marías” el resto de la iconografía dolorosa. 

El segundo dolor por el que debemos rezar y reflexionar es el de los cristianos perseguidos y en general por todas aquellas personas, niños y adultos que sufren por este motivo en todos los rincones del mundo. Dios les bendiga. 

El tercer dolor es el de la soledad de tantas personas que se encuentran aisladas y abandonadas en este tiempo actual, alejados de sus familiares, vecinos, amigos. Qué la Virgen les llene ese espacio tan doloroso y que sea siempre la Madre espiritual que necesitan. 

El cuarto dolor es una de las lacras más tristes de nuestra sociedad, la violencia de género. Qué nuestras madres, hermanas, hijas puedan sufrir tal aberración y por ende tantos niños y niñas reciban este daño absoluto también es un puñal que se le clava a la Virgen del Cielo en su corazón. Recemos por todas las personas vulnerables que sufren por tal motivo.  

El quinto dolor por el que imploramos al Señor por mediación de María, es el hambre en el mundo. El reparto desequilibrado de las riquezas, el egoísmo de los países “desarrollados”, la falta de conciencia de que el planeta y sus recursos son un regalo de Dios para toda la humanidad. El triunfo del “yo” acomodado en su bienestar. Por todo ello rezamos. Y por las misiones, todo ese pueblo cristiano que abandona lo confortable de su hogar y se traslada a cuidar a los más débiles. En ellos, en sus miradas, habita el Señor. 

El sexto dolor, los niños, el mundo, en la guerra que nos asola. O mejor dicho, las guerras, fruto de los extremismos, de las gestiones de los gobernantes faltos de Dios, de solidaridad y amor. Los niños y niñas ante estas situaciones son los más vulnerables. Los cristianos debemos rezar por ellos en voz alta. Por la paz en el mundo, por el amor en el mundo. Por la concordia entre los hombres. Qué Dios alumbre a nuestros gobernantes. 

El séptimo dolor es el de la enfermedad. Nuestra Madre y Mediadora recibe a diario oraciones, notitas y fotos de personas enfermas. Desde el cielo, Ella que sufre con nosotros, vela por todos. Por los niños enfermos, sus familiares. Por tantas personas jóvenes, adultos, ancianos que sufren a diario ese dolor físico tan insoportable, que Ella sea medicina, consuelo y bálsamo. 

Con estos siete dolores de nuestra Madre, ante ellos, meditemos. Recemos ante la Virgen, que lleguen a Dios nuestras peticiones. Y pidámosle que seamos capaces de cambiar para que así uno a uno podamos ir formando una cadena de abrazos, oración, paz y amor que transforme el Mundo.  

Venerable Hermandad de Nuestro Padre Jesús Nazareno Redentor del Mundo y Nuestra Señora Mediadora de la Salvación
Parroquia de Santa María de la Encarnación de Málaga

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